[DI: Pablo bailando "Pavana Tropical" en el Teatro Solís, Montevideo, Uruguay en 2021. Está en el piso, jalando su peluca rizada hacia abajo, con la boca abierta y mirando hacia arriba.]

Foto por Mauricio Paz

Pablo Muñoz: Coreografiar Danzas Pavanas

Pablo Muñoz Ponzo

En este ensayo Pablo Muñoz explora posibles respuestas a la pregunta, ¿qué es ser coreografx? Con ello incita a pensar la problemática de los cuerpxs, las referencias creativas, las geografías transitadas y las identidades construidas o transgredidas. 

—Nicole Soto Rodríguez, Co-editor

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¿Qué es ser coreógrafx?

¿Coreografiar una imagen tridimensional? ¿Coreografiar un vestuario? ¿Coreografiar una tela? ¿Cómo te pregunto; qué implica ser coreografx?

Ni coreógrafo, ni coreógrafa, ni coreógrafe, coreografx (printed in Xerox)

Muchas veces me he preguntado quiénes aparecen en la cloud de referentes artísticos, personales, espirituales, coreográficos. Y con esta pregunta se amplía cada vez más la nube de referencias y conexiones (networks posibles). Dado que si une amplía las geografías por las cuales circula, educaciones por las cuales transita (global y glocalmente); llega un momento en el que las referencias estallan. Se componen danzas paganas con la conjunción de ideas sobre campos distintos, danzas terrajas, danzas malas, danzas danzadas.

per - for - man - sex - i want to have sex with men in per - for - man - ces

Sigo pensando, me sigo moviendo, sigo nadando, sigo cambiando, sigo hablando, sigo, sigo, sigo, sigo. Y sigo mirando animales, liebre-gato, gato-liebre, pato-ganso, ganso-pato, ¿es pato, o ganso o es pavo? Capaz que parte de la obra podría empezar jugando al pato-ganso. ¿Cuál es la diferencia de ver pato-ganso, una coreografía posmoderna, o un partido de football? ¿Cuál es la diferencia?

Volviendo al tema del ganso, del pavo, del gato, de la liebre, y de los sistemas de notación del movimiento; también se podría escribir movimientos de animales. ¡¿Pero a quién carajo le importará si los podés escribir?!

Si lo que nos da de comer al final es… ¿quién nos da de comer? ¿Alguna vez comiste pavo, turkey?

En el día de acción de gracias comí pavo, pero … creo que no lo había comentado.

Muchas veces los artistas que viajamos en el eje sur-norte, español- inglés, de medio pobre-a medio rico; se nos compara con lo animal, con lo salvaje, con lo exótico. Se crean metáforas del órden de lo zoológico, dejando que aparezca el fantasma del colonialismo. De esta forma se apersonan humanes con formas de animales o animales con formas de humanes. Es decir, el colonialismo interiorizado no tiene color de piel, ni background lingüístico, ni dinero en el bolsillo.

Sucede, tristemente sucede.

Pero, ¿de dónde viene la relación del hombre con el animal? ¿El animal como hombre, la gansada máxima? pobres pavos, pobres gansos. ¿Por qué siempre están en el foco de la burla? si de ellos sacamos todos los movimientos.

En algún momento de mi vida (esperando bailar en la muestra de la Escuela Nacional de Danza, división ballet, en Montevideo en 2007) me imaginé coreografiando un walz de las flores en versión arbusto. Como ser arbusto y salir de ese arbusto, y ser naturaleza y volver a la naturaleza. ¿Cuál es la danza, si la danza es naturaleza o la naturaleza es la danza? O si la danza en realidad es esa conexión, o en realidad es la escucha de la naturaleza, ¿cómo eso me impacta y me impregna? Me imaginaba una coreo de 32 fouettes a pierna sangrando, más como una performance del accionismo vienés que una obra de ballet, que hablara sobre el dolor, a pain performance presentation (pa - pe - pre).

La coreografía era sobre el vals de las flores de Tchaikovsky, la del Cascanueces, o el Masca-nueces. Así se le había llamado (graciosamente) a la versión gay del Cascanueces de la que participé en el rol de “Clarito” en lugar de “Clarita”. Fue altamente criticada. Pero ya no había vuelta atrás, salir del closet a los 20 años a través de la versión gay del Masca-nueces en revistas de espectáculo en Montevideo, tenía como un flavor especial. Un tanto traumático, pero finalmente hice la versión del vals de las flores, sin sangre, pero con purpurina en las mejillas y en el underground theater de un shopping mall. Me faltó la corona de motivo, pero cobré cuatro mil pesos que los invertí en la enciclopedia de Arte de Phaidon que aún mantengo.

Y del Masca-nueces me voy con Luis 14 a la corte de Versalles, y al “origen” del ballet académico, espectacular, occidental. Travestido, trastocado, todo en-parruquetteado, queer, trans, excesivamente real y ficcional, propagandístico, imperial, secreto, íntimo, ridículamente pictórico y enrulado, nostálgico de otra época, de zapatitos y en los museos. Arquitectónico, matemático y dulce, musicalizado y restrictivo, naturalizado, escrito y coreografiado.

¿Hasta dónde se proyectan estas y otras características en el campo de la danza escénica actual? En el mundo desarrollado, lo que hoy podría considerarse su opuesto: un mundo grasa, nos dan el mismo tipo de sensación de elixir. Como el de una bebida cara, una materia lujuriosa, inalcanzable, como una trufa, entonces ¿dónde está real-mente ese hedonismo?

Haré un esfuerzo por besarle la mano al príncipe de Gales. ¿Pero para qué? Mejor me freno un ratito antes y me pregunto: ¿para qué?

Danzar en las universidades, danzar en los museos, danzar en los teatros, danzar en las oficinas de asuntos culturales, a lo mejor es diferente a danzar en las plazas públicas, en el campo, en la jungla, en las cascadas, en el fondo del mar, en las rocas, en las nieves, en el aire, y bastante diferente a dejar que la danza suceda en el inframundo, en andrómeda, en júpiter, y saturno, en urano y dentro de una pitón.

¿Para qué y quién danzamos?

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Writings

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